Derecho al trabajo

El derecho al trabajo hace referencia a la posibilidad de participar libremente en las actividades de producción y de prestación de servicios a la sociedad y al disfrute de los beneficios obtenidos mediante estas actividades. Estos beneficios deben garantizar un nivel de vida adecuado. El derecho al trabajo es el primero de los derechos reconocidos de forma específica en el Pacto por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales que, en su artículo 6 establece que el derecho a trabajar comprende: “el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente escogido”.

Por otro lado, los derechos laborales son las normas que protegen las personas trabajadoras y comprenden: el derecho a unas condiciones dignas de trabajo, seguras e higiénicas, el derecho a un trabajo libremente escogido y aceptado, el derecho a una remuneración adecuada, el derecho a la limitación de la jornada y a períodos de descanso remunerado, el derecho a constituir sindicatos y afiliarse a los mismos; el derecho de huelga; el derecho a igual remuneración por trabajo de igual valor y el derecho a la igualdad en el trato.

El reconocimiento en el ámbito internacional del derecho al trabajo es amplio. En efecto, junto con el PIDESC -arts. 6, 7, 8 y 10 (3)- y la Observación General número 18 del Comité DESC que desarrolla los mencionados artículos, destacan los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo, especialmente el Convenio 122 -art. 1 (2)-. En el ámbito europeo es necesario mencionar tanto la Carta Social Europea -Parte I, arts. 1-10, 18 y 19- como la versión revisada del 1966, todavía pendiente de ratificación por el gobierno español. A la vez, también son de aplicación en el ámbito regional el Protocolo de San Salvador -arts. 6, 7, 8, 17 (b) y 18 (a)- y la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y los Derechos de los Pueblos -art.15-.